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VIGILIA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (23 enero 2021)
SEMANA DE FORMACIÓN PARROQUIAL (13 a 16 de enero de 2021)
Durante los días 13, 14, 15 y 16 de enero, las Parroquias de El Salvador y Santo Cristo de Calcinas celebraron una semana parroquial de formación bajo el título "Una fe nueva para un mundo nuevo". La modalidad de estos encuentros fue on line y pudimos contar con la participación de diferentes ponentes de España y de Paraguay. Para aquellos que pudiera ser útil, colgamos aquí las charlas que también podrán consultar en el canal You Tube de la parroquia.
BALANCE ECONÓMICO DEL HOGAR "JOEL ÁLVAREZ"
INFORME ECONÓMICO DE LAS COLECTAS DEL AÑO (31 de diciembre 2020)
En el siguiente resumen presentamos la recaudación de las colectas de destino no parroquial (la parroquia las recoge pero las envía a los fines correspondientes) durante el año 2020. Hemos colocado en paralelo las recaudaciones del año 2019 para poder comprobar el impacto que ha tenido en la economía la situación de pandemia que se ha vivido desde hace ya algunos meses.
PRESENTACIÓN DE LA MEMORIA DE CÁRITAS 2020 (31 diciembre 2020)
Cuando termina el año, hacemos balance de la actividad de Cáritas Parroquial de El Salvador y Santo Cristo de Calcinas. En los dos documentos siguientes, encontrarás el resumen de las acciones de Cáritas y el balance económico de nuestra actividad.
VIGILIA DE ADVIENTO (20 noviembre 2020)
PRESENTACIÓN DEL PROCESO DE RESTAURACIÓN DEL RETABLO DE S. JUAN (24 septiembre 2020)
El jueves 24 de septiembre en el templo de El Salvador tuvo la presentación, por parte de los restauradores que han llevado a cabo el proyecto, del proceso de restauración del Retablo de S. Juan que se encuentra en nuestra iglesia. Fue una oportunidad para conocer un poco más la riqueza artística y catequética de nuestro templo.
Si pinchas en el enlace podrás descargar el cartel de presentación.
https://drive.google.com/file/d/1yAqcuphS7wrBQPUUNq4bVuSBQgZntBys/view?usp=sharing
FIESTA DE LA PARROQUIA (6 agosto 2020)
CONCLUSIÓN DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES EN LA VIDA ORDINARIA (12 julio 2020)
EUCARISTÍA POR LAS VÍCTIMAS DE LA COVID 19 (10 julio 2020)
4 MARCHA A FAVOR DE REGINA PACIS EN MUMBAI
CATEQUESIS SOBRE LA VIRGEN MARÍA 3: LA VICTORIA DE LA GRACIA SOBRE EL PECADO. LA INMACULADA CONCEPCIÓN (9 mayo 2020)
CATEQUESIS SOBRE LA VIRGEN MARÍA 2: DIOS ENTRA EN LA HISTORIA. LA ENCARNACIÓN II: MARÍA, MADRE DE DIOS (3 mayo 2020)
CATEQUESIS SOBRE LA VIRGEN MARÍA 1: LA VIRGINIDAD DE MARÍA (29 abril 2020)
LUNES SANTO. LA NEGACIÓN Y EL PERDÓN (6 abril 2020)
«Te aseguro que hoy, antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces» (Mt 26,34)
Pedro se niega a ser «paciente». No solo en el sentido de tener paciencia, sino de estar dispuesto a padecer. Ha dejado de seguir y pretende que sea Jesús el que siga sus propios criterios, quizás bienintencionados, pero profundamente distintos de los que el Maestro había elegido al vencer las tentaciones en el desierto.
Probablemente, estas tres sean las grandes
negaciones de Simón Pedro. Las que solemos recordar son la expresión en palabra de lo
que ya ha sucedido en el corazón del apóstol. En ellas Pedro afirma que no conoce a Jesús,
que no es de los suyos.
La escena en el patio no deja de tener su
ironía (Mt 26,69-75). Si Pedro hubiese afirmado ante la criada y los sirvientes
que él era discípulo de Jesús, lo más probable es que no le habría sucedido nada.
Quienes estaban en el patio no tenían poder para amenazar su vida. Pedro podía
haber dicho que sí, que era de los suyos, sin gran riesgo. Pero no lo hace. Expresa
lo que lo define: no lo conozco. Y en eso no miente. No conoce a Jesús. Esto ya
lo ha demostrado, durante los momentos previos a esta escena, con sus reacciones
ante el propio Jesús: «no me lavarás jamás»; «se quedó dormido»; «desenvainó la
espada».
"LA PROCESIÓN SE LLEVA POR DENTRO" (5 abril 2020. Domingo de Ramos)

Es el itinerario de las aclamaciones y cantos, de una cierta aglomeración de gente, de la curiosidad de los que pasan. En la primera Semana Santa de la historia muchos signos apuntaban a la fiesta: los palmos, los olivos, los mantos, el entusiasmo de los discípulos, bajando Betfagé. Todo era gozo y algarabía. Para todos, salvo para aquellos que nunca soportaron que los pequeños aclamaran a Jesús como Señor. Domingo de Ramos era sinónimo de fiesta.
Sin embargo, ese camino no siempre tuvo este tono alegre. Siglos antes, el rey David hizo el mismo recorrido en medio del miedo, del dolor, de la traición. Huía de su hijo Absalón, que se había rebelado contra él. En el segundo libro de Samuel leemos que «David subió la Cuesta de los Olivos; la subía llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos» (2 Sm 15,30). No estamos en una procesión; David está escapando. Su procesión «va por dentro». Apenas llega a la cima, le dan unos burros para que pueda ponerse a salvo.
Cuando el domingo de Ramos Jesús decide hacer ese camino en sentido inverso, está diciéndole al pueblo no solo que él es el nuevo Rey que tienen que esperar. Está diciéndole que ha terminado el tiempo de la aflicción, que se ha abierto la era de la esperanza. No está haciendo una huida callada y clandestina, sino una procesión ruidosa y alegre porque llega el que «viene en el nombre del Señor».
Este año, estos dos recorridos compiten en la procesión que «llevamos por dentro». Está el camino del miedo y del dolor, porque no podemos ser ajenos a la situación que está viviendo gran parte de nuestro mundo. La procesión, que este año no podremos hacer por nuestras calles, nos encoge el corazón porque hay muchos signos que nos empujan a la tristeza y al desánimo, como a David.
Pero también compite en nuestro interior la procesión de la esperanza. No se vestirá de cantos y de aclamaciones, como otros años, pero sí tiene fuerza para teñir de espera serena el corazón de la comunidad cristiana.
Somos invitados, también este año, a acoger a un rey distinto: a un Señor humilde; a un siervo, que se arrodilla a los pies de sus discípulos; a un nazareno, cargado con el madero de la cruz; a un grano de trigo, que se siembra en tierra y muere para dar fruto. La procesión de la esperanza no depende de la bondad de las circunstancias. No son buenas para nosotros ahora y no lo fueron para Jesús entonces.
La esperanza nace de aquel con quien recorremos el camino. Es él quien nos hace desandar la huida del miedo y nos permite mantenernos enteros en medio del dolor.
Este año, como nunca, nuestra Semana Santa se parece a la que vivió Jesús. También en su interior pugnaban dos procesiones: la del dolor y la de la esperanza.
Que, al acercarnos a estos días Santos, todos, como comunidad cristiana, podamos gritar con el convencimiento del corazón: Hosanna al Hijo de David; Bendito el que viene en el nombre del Señor; bendita la humanidad porque también hoy el nazareno, ya resucitado, hace con nosotros el camino de la vida.
"LÁZARO, ¡SAL FUERA!". (29 marzo 2020. 5º Domingo de Cuaresma)
PREGÓN DE UNA SEMANA SANTA DIFERENTE (26 marzo 2020)
Hay muchas MIRADAS
Miradas de dolor ante una caída por el peso de la Cruz, como recordamos el Miércoles Santo. Porque en esa Cruz van la lucha por la justicia, el dolor de los que sufren, la exclusión de los más pobres, la falta de libertad. Y bajo ese peso cae Jesús, el Señor de la Caída, en el silencio de la noche, arropado por el sonido de las cadenas en la calle Real.
Hay muchas MANOS
Hay SILENCIO Y SOLEDAD
Hay MADRES
